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“Con esfuerzo todo se puede lograr”, Juan Ponce estudiante de Ingeniería Civil Química.

Juan proviene de una familia humilde que le enseñó que la única herencia que le podrían entregar serían sus estudios, frase que lo motivo día a día a seguir adelante, este joven fue becado en el 2015 con la Beca Aexa Residencia.

Juan Ponce se describe como alegre, bromista, responsable, fanático del basquetbol, la comida y la química, que la describe como parte de su vida; a pesar que de niño tenía una afición por los vehículos y quería ser mecánico, le encantó la química como ciencia, estuvo muy motivado a aprenderla y gracias al apoyo de sus profesores, decidió hacerla su carrera, pues cree fehacientemente que gracias a ellas puede producir grandes cambios a nivel global, tanto energético como ambiental y mejorar el cuidado al medio ambiente.

Juan proviene de la sexta región, dentro de las dificultades que tuvo que vivir fue adaptarse a estar lejos de su familia y junto con esto acostumbrarse a las exigencias propias de la vida universitaria. De estas experiencias rescata lo importancia de la tolerancia a la frustración y perderle el miedo al fracaso, pues para él no son errores, sino experiencias que lo ayudaran a su crecimiento personal. Además destaca el trabajo en equipo, pues implica ser responsable con él y sus compañeros, lo cual le servirá en un futuro como profesional, esto y la organización son herramientas claves que le han permitido cumplir sus objetivos, en el corto y largo plazo.

Juan postuló sin la expectativa de quedar, pues no sobrepasaba por mucho el requisito académico, pero desde el semestre pasado obtuvo una de las becas de la red de exalumnos, lo que para él fue muy gratificante y motivador, pues su esfuerzo se vio recompensado en forma de esta ayuda económica. Por lo que se encuentra muy agradecido de quienes aportan, por él y por todos los sansanos beneficiados, ya que premian la dedicación y esfuerzo diario de cada uno; ayudando además a formar futuros profesionales que contribuirán al país.

Cursando tercer año de su carrera, su paso por la universidad se ha hecho más agradable gracias a las amistades que ha formado; su mayor inspiración son sus padres y familia, quienes se han esforzado por él; quien tiene como objetivo terminar su carrera y devolverles esta ayuda, “pues sin ellos nada de esto sería posible y que con esfuerzo todo se puede lograr” nos cuenta.

Su mensaje para los futuros mechones el siguiente: “si bien el cambio es grande, todo es esfuerzo y dedicación, con el paso del tiempo la constancia es lo importante, pues el objetivo no es sólo aprobar ramos y seguir, es quedarse con las enseñanzas para ponerlas en práctica, ya sea en otras asignaturas o en el ámbito profesional. Una mala calificación no les impedirá ser un buen profesional, hay que dar lo mejor de sí hasta el final y no dejar que la frustración los domine, sino todo lo contrario, utilizarla como una forma de superación personal… Las cosas sólo dejan de existir cuando se deja de creer en ellas” – Gonzalo Torrente Ballester-.